Cambiar ciudad
Devoradores de jardines del tamaño de una mano invadieron el sur de Florida, Estados Unidos. Las autoridades luchan para detenerlos.
1 Comentario Vistos a esta distancia parecen caracoles corrientes. Pero si uno se aleja se da cuenta del tamaño del problema. El volumen de estos caracoles llena una mano.
"Dos caracoles grandes como estos pesan cerca de medio kilo”, comenta Mary Yong, oficial del área de ciencia del Departamento de Agricultura de Florida.
Nadie sabe como estos caracoles gigantes africanos llegaron hasta Florida en Estados Unidos, pero desde septiembre los equipos de inspección ya han recogido más de 35.000.
"Este es un buen lugar para los caracoles…¡Oh por dios! Este es grande, muy grande. No está vacío, ve… Está muy pesado porque el caracol sigue ahí…”, afrima Suzi Distelberg, inspectora de distrito del Departamento de Agricultura de Florida.
"Buenos días, somos del Departamento de Agricultura", dice Suzi Distelberg, inspectora de distrito del Departamento de Agricultura de Florida.
Estos caracoles hibernan durante el invierno de Florida pero salen al llegar la temporada de lluvias. Los inspectores encuentran cientos después de una tormenta y cada uno puede poner 1.200 huevos al año.
"Les gusta comerse el material de las paredes porque contiene calcio que los ayuda a construir sus caparazones”, afirma Suzi Distelberg, inspectora de distrito del Departamento de Agricultura de Florida.
La semana pasada el equipo de Suzi encontró 583 especímenes todos en el pequeño jardín de Yolanda.
"Justo ahí, en esa pared, y la ventana estaba llena de heces”, comenta Yolanda García Burgos, residente de Miami que sufre la invasión de los caracoles gigantes.
"Si miras ahí se puede ver donde los caracoles dejaron su excremento. Rastros de caracol”, puntializa Suzi Distelberg, inspectora de distrito del Departamento de Agricultura de Florida.
Pero no es solo desagradable, esta invasión desata además una crisis que el Departamento de Agricultura de Florida necesita atender con urgencia, para evitar que lleguen a las zonas de cultivos.
“Estos caracoles se hospedan en 500 tipos de plantas. Si se establecieran podrían devastar la agricultura de Florida que ocupa el segundo puesto después del turismo en materia económica”, comenta Mark Fagan, vocero del Departamento de Agricultura de Florida.
Estos ya están fuera de los jardines, su destino el laboratorio. De aquí no hay escapatoria.
No pueden consumirse ya que sus babas contienen un gusano que puede provocar meningitis en los seres humanos. Así que aquí es donde terminan sus días inmersos en alcohol o congelados. Caídos de una batalla en contra de las plagas.