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El futbol siempre da revancha

Gustavo Cherquis
21 febrero, 2012
Tras la tragedia de 1993 en la que murieron dieciocho integrantes de su selección, Zambia hizo historia en la Copa Africana de Naciones.
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La selección de futbol de Zambia sigue de festejo. Tras consagrarse por primera vez en su historia como campeón de la Copa Africana de Naciones, el pueblo y los jugadores tienen motivos de sobra para celebrar. Y mas que por el futbol y por el resultado deportivo, festejan por la vida. Con orgullo y con emoción...
La victoria fue una de las gestas más increíbles en la historia del futbol. El pueblo de ese pequeño país africano se repuso de una de su mayor tragedia deportiva. Hace poco mas de nueve años, 18 jugadores y cuerpo técnico perdieron la vida al estrellarse en el mar de Gabón el avión en que viajaban para jugar un partido en Senegal.
Es por eso que el día anterior a jugar la final ante Costa de Marfil, los jugadores homenajearon a las victimas arrojando flores color naranja en el mismo mar donde perdieron la vida. "Este es un lugar muy significativo para nosotros. Toda Zambia quiere que les hagamos sentir orgullosos a los héroes de 1993. Y nosotros queremos jugar bien en su honor", dijo emocionado Chris Katongo capitán de los Chipolopolo (Balas de Cobre).
A esa tragedia solo sobrevivió Kalusha Bwalya, el mejor futbolista en la historia de Zambia quien se salvó de la catástrofe porque jugaba en Holanda, mas precisamente en el PSV Eindhoven holandés y debía desplazarse en otro vuelo. Tenía 29 años y desde entonces se propuso reconstruir el equipo, como hizo Sir Matt Busby con el Manchester United tras sufrir otra tragedia aérea en 1958.
Si bien se retiro de la practica del futbol, Bwalya continuo con su proyecto en la Federación, primero como vicepresidente y desde 2008 como presidente. Hoy siente que su esfuerzo dio sus frutos.
Zambia superó a todas las favoritas: Senegal, en semis a Ghana y en la final a la gran candidata, Costa de Marfil. Pero además Zambia se repuso a la tragedia, a la pena y alivio por un ratito el dolor de un pueblo que hoy esta feliz. Tan feliz como los que ya no están y que desde el cielo también dieron la vuelta olímpica.